SIRENA

En contraste con el canto verdadero y eterno de los jóvenes cantores dispuestos entre los doseletes, las sirenas y demás animales del bestiario esculpidos en la mitad inferior de éstos, bajo su arco trebolado, simbolizan el canto engañoso y efímero de los placeres del mundo. Desde la Antigüedad se creía que estos fabulosos seres atraían a los hombres para hacerlos perecer. Aunque las sirenas del coro pétreo no tienen cuerpo de pez, sino de ave, pezuñas y larga cabellera, el mensaje es el mismo.

Las sirenas del coro compostelano muestran diversas actitudes y aunque muchas se disponen en parejas afrontadas, algunas se representan solas, con una serpiente entre las patas o mirando hacia una fresa, reafirmando su carácter seductor.



  LEÓN

En un doselete se ve a una pareja de leones afrontados. Tienen las fauces entreabiertas, largas melenas, apoyan sus garras en el suelo, voltean la cola entre las patas traseras y la levanta sobre el lomo en señal de ira. En este caso son un símbolo demoníaco, aunque en otras ocasiones el león representa virtudes como la nobleza y el triunfo sobre el mal. De este modo se labró en otro doselete en el que lucha con una serpiente.


  DRAGÓN

Se considera al dragón una variante de los reptiles. Un doselete del coro muestra un dragón con alas de murciélago, patas de cuadrúpedo y cola de reptil resuelta en formas vegetales. Tiene barba colorada, policromía que contribuye a su efecto fantástico. Otros doseletes presentan parejas de monstruos similares al dragón pero sin barba, y cuyas alas son de ave con escamas de reptil.

También figuraba en el variado bestiario del coro pétreo el lindworn, animal parecido al dragón, pero sin alas y con garras. En un doselete se representa una pareja afrontada; su sarcástica mueca deja ver una doble fila de dientes, subrayando su carácter maléfico.



  ÁGUILA


La leyenda cuenta que el águila, al envejecer, vuela hacia el sol, quema en él sus alas y la oscuridad de sus ojos; baja, se baña tres veces en una fuente y queda rejuvenecida y renovada. Las águilas del coro miran hacia lo alto ansiando su regeneración. Contrastan, pues, con sus maléficos compañeros de otros doseletes.


  CENTAURO

Tiene cabeza y torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo y aparece disparando su arco en ágil y veloz carrera. Se le considera, pues, símbolo de la violencia y sensualidad. Espléndidos en la valoración volumétrica de su escaso relieve sobre fondo liso, la pareja de centauros del coro pétreo encarnaría la sentencia bíblica: "Tienden los impíos su arco, ajustan a la cuerda sus saetas para asaetear en lo oculto a los rectos de corazón".


  GRIFO

Es un híbrido con cuerpo de león y alas y cabeza de águila. El contraste entre las formas de ambas especies es patente en los del coro pétreo y explica su contradictoria simbología: para Dante sería un emblema de Cristo, cuya personalidad fusiona la naturaleza divina con la humana, sin embargo Pedro de Beauvais cree que representan al diablo, carácter maléfico que tendrían los de Compostela.


  BASILISCO

Un doselete representa una pareja de basiliscos afrontados. Su nombre alude a su condición de rey de las serpientes. Tiene cabeza, cuello y cuerpo de gallo y cola de serpiente y está dotado de un mortal veneno. Para el hombre medieval el basilisco es imagen de Satán, rey de los demonios. En el relieve compostelano aparece empenachado con su fabulosa cresta, que se ajusta a la curvatura del arco y luce una larga cola de reptil resuelta en elementos florales.
 
 

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