SALOMÓN

La escultura de este monarca, el más prudente y sabio de los reyes de Israel, está colocada en el primer nicho del cuerpo superior de la Puerta Santa.

Tiene mutilados los dedos de la mano derecha. La cabeza, mal pegada, parece haber sido retallada, al igual que los paños.

Muy vertical, en contraste con la actitud dubitativa de Saúl, levanta engreídamente la cabeza, de corta melena y cuidada barba. Viste túnica y clámide, que abrocha sobre el hombro derecho y bordea la mano con rítmicos pliegues. Levanta la diestra en ademán de expresar una sentencia o mantener una discusión.

Al comienzo de su reinado Dios le prometió una mente sabia y prudente. Su trono de oro y marfil, como la Virgen con el Niño sentado sobre ella, es la "Sedes sapientiae", por lo que los teólogos medievales vieron en él una prefiguración de María y de la Iglesia.

Estaba situado en el ángulo derecho del trascoro y era la figura más alejada del centro.

 
 

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