SAN MARCOS

Puede identificarse con la última figura del cuerpo superior de la Puerta Santa.

Su cabeza quizá fue retocada. La escultura representa a un hombre de mediana edad, ancha frente, serena expresión y barba partida que rematan dos bucles opuestos y simétricos, rasgos que coinciden con los atribuidos al evangelista por parte de su iconografía.

Viste túnica y manto, de amplias y solemnes curvas distribuidas a los lados. Parece haber calzado sandalias con bolitas como adorno. Algunas incisiones insinúan aún la presencia de los dedos, muy desgastados. El gesto de la mano izquierda, parecido al de san Juan evangelista, pone de relieve el deseo de mostrar el rótulo desplegado.

La figura de san Marcos era la segunda del cuarto tramo de la fachada sur, dedicado a los evangelistas, que recibían la luz del mediodía y dominaban una de las naves laterales del crucero. Tanto el conjunto, como su ritmo compositivo, denotaban el virtuosismo de Mateo y su taller.

 
 

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