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SANTIAGO
EL MENOR
Probablemente
es la escultura inventariada con el nº 57.812 en el Museo Arqueológico
Nacional de Madrid. Fue recortada del bloque original para hacerla exenta,
rompiéndole la cabeza, luego recolocada. Le falta un pie y está
erosionada a causa de su exposición a la intemperie, quizás,
durante siglos.
Vuelve el rostro,
noble y sereno, para establecer relación con san Mateo. El cabello,
partido al medio, se reparte en mechones laterales y cae por detrás
de las orejas formando unas ondas que se enroscan en sus extremos sobre
cuello y hombros. El bigote distribuye simétricamente las largas
guías sobre la barba, corta y muy desgastada.
Viste túnica,
pelliza de mangas sinuosas y manto terciado que, desde el hombro izquierdo,
pasa por el derecho y queda sostenido tras la mano del lado opuesto, que
se levanta en señal de advertencia. Con la mano derecha sujeta,
entre las piernas cruzadas, un libro cerrado, en el cual parece fundamentar
la autoridad de su gesto. La escultura refleja el carácter pragmático
y sapiencial del personaje, primer patriarca de Jerusalén.
Ocupaba el segundo
lugar en el tercer tramo de la fachada sur.
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