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HABACUC Su figura es la penúltima del primer cuerpo de la Puerta Santa. Formaba pareja con Nahún. Posee una expresión pensativa, de resignada melancolía, que pone de manifiesto una sonrisa rebosante de desengaño, de acuerdo, acaso, con los interrogantes de sus propios versículos: "¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me escuches; te gritaré violencia sin que me salves? ... ¿No eres tú, Señor, desde antiguo, mi Dios santo que no muere?". Los ojos bajos y ausentes acrecientan su postración. Viste túnica, pelliza y simlah. Este no se anuda alrededor del cuello, sino que queda suelto y desplegado, evocando quizá el famoso vuelo del profeta. Bajo el simlah se aprecian los rizos de una fuerte cabellera, capaz de aguantar el peso del cuerpo al volar. Sus formas y volúmenes se intuyen bajo la tela, alarde técnico similar al tratamiento de la mano, cuyo brazo descansa sobre un tomo cerrado y abrochado. Era la cuarta figura del tercer tramo de la fachada norte. Las figuras de este tramo se caracterizan por una actitud pensativa o de pesadumbre, que permite considerarlos como los "Pensierosos". |
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