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SEDE:
Fundación Pedro Barrié de la Maza en Cantón
Grande, 9; A Coruña
FECHA: 22 de enero - 30 de marzo
de 2002
ORGANIZACIÓN: La Fundación Pedro Barrié
de la Maza presenta por primera vez en España la exposición,
organizada por el Vitra Design Museum, Weil am Rhein, Alemania.
COMISARIO: Mathias Remmele
COMISARIA ADJUNTA: Ulrike Kunkel
La Fundación Pedro Barrié de la Maza presenta
por primera vez en España la exposición, organizada
por el Vitra Design Museum, Weil am Rhein, Alemania. Se trata
de la primera presentación de la obra de Panton en
España. Con la Silla Panton, la primera silla en voladizo
monobloc, moldeada en plástico, el diseñador
danés logró crear uno de los diseños
de silla más célebres del siglo XX. La retrospectiva
muestra más de 125 obras (diseños de sillas,
elementos de iluminación, esbozos y dibujos para muebles,
textiles) creadas entre mediados de los años cincuenta
y mediados de la década de los 70; una reconstrucción
parcial de la habitación Paisajes de Fantasía
de la exposición Visiona 2 que se convirtió
en un símbolo de los años sesenta y documentos
relacionados con la obra arquitectónica de Panton,
la cual no ha sido explorada hasta ahora. Las obras de Verner
Panton (1926-1998), consideradas como unas de las principales
contribuciones al desarrollo del diseño de la segunda
mitad del siglo XX, proceden en su mayoría de la colección
del Vitra Design Museum.
Para información adicional rogamos contacten con Suzana
Mihalic.
Tel: 981 22 15 25 ext.366 Fax: 981 20 31 96
www.fbarrie.org e-mail: smihalic@fbarrie.org
Horario general de exposiciones:
De martes a viernes: 17.30h - 21.30h / Fines de semana y festivos
: 12h - 14h y 17.30h - 20.30h
Horario para visitas concertadas:
De martes a viernes: 11h - 14h y 17.30h - 21.30h
| Estructura
de la exposición |
Esta exposición presenta en secciones individuales
lo más destacado de la obra de Panton en las áreas
de muebles, iluminación y diseño textil. En
la unidad dedicada a muebles, se presentan sus contribuciones
a muchos de los temas centrales de diseño de los años
sesenta: sistemas modulares de sillas, la vida móvil,
y los ambientes domésticos. La silla Panton, probablemente
su obra de diseño más importante, merece una
atención especial y es objeto de un apasionante capítulo
sobre la historia del diseño. Al describir el largo
proceso de desarrollo de esta silla, se tratarán los
problemas técnicos de materiales y métodos de
fabricación.
Entre todas las distintas áreas de su obra, las raíces
nórdicas de Panton nunca son tan evidentes como en
sus diseños de iluminación. Se interesaba no
sólo en encontrar soluciones a los problemas técnicos
y estéticos, sino también en explorar el efecto
emocional de la iluminación. Además de sus diseños
para lámparas y apliques tradicionales,
desarrolló esculturas iluminadas y apliques de alumbrado
que funcionaban a la vez como fuentes de iluminación
y objetos decorativos.
La sección Colores-Diseños-Sistemas
se centra en los diseños textiles hechos por Panton.
Su colaboración con la firma Mira-X a lo largo de muchos
años produjo una colección muy extensa e históricamente
única basada en unos pocos diseños y colores,
demostrando una vez más su adhesión a los principios
sistemáticos. Los elementos estéticos que aparecen
en sus diseños textiles también se encuentran
en otros materiales utilizados en la decoración de
interiores como el esmalte o el papel.
Con su primera colección de muebles, que lleva claramente
su sello artístico, se situó inmediatamente
al frente del diseño de vanguardia en Europa. La siguiente
sección biográfica trazará las etapas
más importantes de su carrera internacional. Aquí
se prestará una atención especial al intensísimo
ambiente artístico e intelectual con el que se encontró
al comienzo de su trabajo como diseñador, y en el que
muy pronto se hizo con un lugar destacado. Sus diseños
arquitectónicos, de los cuales pocos llegaron a realizarse,
también serán presentados dentro de este contexto.
Los proyectos legendarios de diseño de interiores
de Panton pueden considerarse como momentos culminantes y
de síntesis dentro del contexto de toda su obra. Su
objetivo principal es vencer la división tradicional
de una habitación en tres partes - suelo, paredes y
techo - y conseguir un concepto unificado del diseño.
Una reconstrucción parcial, fiel al original de la
habitación de Paisaje de Fantasía
de la exposición Visiona 2 lo demostrará
claramente a los visitantes. La sección final se dedica
a las últimas obras de Panton. Al contrastarla con
las obras de jóvenes diseñadores, esta exposición
pretende también documentar la influencia duradera
de Panton en el desarrollo del diseño internacional.
Como muchos de sus colegas, Panton, nacido en el año
1926 en la isla danesa de Fünen, encontró su camino
hacia el diseño a través de la arquitectura.
Después de estudiar en la Academia de Bellas Artes
de Copenhague, trabajó de 1950 a 1952 en el estudio
de Arne Jacobsen, donde participó en el diseño
de la legendaria silla Hormiga. Trabajó
como arquitecto y diseñador independiente en muchos
países europeos a partir de mediados de los 50, y llamó
la atención internacional por primera vez con sus muebles
basados en formas geométricas y fabricados por la firma
Plus-linje (sillas Cono). Estos diseños
se caracterizan por sus formas extravagantes y por el marcado
interés en la utilización de los nuevos materiales
plásticos de producción industrial de la epóca.
A la vez, son la prueba de una alegría desbordada por
la experimentación, la cual puede considerarse como
una característica central de la obra de Panton. A
lo largo de las sucesivas décadas se producirán
numerosísimos diseños de muebles de sillas y
lámparas con fabricantes de renombre tales como Fritz
Hansen, Louis Poulsen, Thonet, Herman Miller/Vitra, Royal
Copenhagen y Rosenthal, algunos de los cuales aún siguen
siendo fabricados. Entre ellos se encuentran auténticos
best sellers como la lámpara Maceta
y símbolos del diseño como la Silla Panton,
que cosechó alabanzas internacionales nada más
presentarse al público en 1967 después de un
proceso largo e intenso de desarrollo. Además, Panton
se distinguió como diseñador de textiles. Su
estrecha colaboración con la firma Mira-X, para la
cual diseñó una extensa colección de
telas domésticas a partir de finales de los años
60, demuestra claramente su preferencia por los colores intensos
y las formas geométricas. De crucial importancia en
la obra de Panton son sus diseños de habitaciones.
Su filosofía de diseño global ya era evidente
en los tempranos diseños interiores para los restaurantes
Konigen (Langsö, 1958) y Astoria
(Trondheim, 1960). Demostró una particular habilidad
en la fusión de elementos dispares - tratamientos de
suelos, paredes y techos, muebles, elementos de iluminación,
telas, y paneles plásticos o esmaltados para paredes
- en una unidad espacial consumada e indivisible. Dos barcos
de exposición Visiona para la Feria del
Mueble de Colonia (1968 y 1970), las oficinas de la editorial
Spiegel en Hamburgo (1969) y el restaurante Varna
de Aarhus (1970) son sus ejemplos más conocidos. Estableció
su residencia en Basilea a principios de los años sesenta
y después de recibir muchos premios internacionales
de diseño, Panton siguió activo hasta su muerte
en Septiembre de 1998. Las sucesivas ediciones de sus obras
y, además, una exposición bajo la supervisión
del propio artista en Kolding, Dinamarca, son prueba del constante
y creciente interés en la obra de Panton en los últimos
años. A pesar de su innegable importancia, hasta el
momento no ha sido objeto de una exposición retrospectiva
histórica de diseño, ni ha recibido un tratamiento
monográfico y exhaustivo en ninguna publicación.
FORMAS
EN COLOR
EL DISEÑADOR VERNER PANTON
Mathias Remmele |
En una entrevista para la televisión sueca pocas semanas
antes de su muerte, Verner Panton contó que cuando
era niño siempre había soñado con una
habitación muy grande llena de cojines de colores.
Si reconsideramos este sueño después de su muerte,
podemos darle varias interpretaciones: una preferencia precoz
por los estilos de vida informales en los cuales estar sentado,
quieto y rígido ni siquiera sería posible; una
necesidad de sensaciones de seguridad espacial y de superficies
mullidas y acogedoras; el deseo del cambio continuo (los cojines
no pueden utilizarse para construir fortalezas sólidas);
y finalmente, una especial sensibilidad hacia el color, ya
que los cojines tenían que ser llenos de colorido.
Por supuesto el niño, que nació en 1926 de
padres posaderos en el pequeño pueblo de Gamtofte,
en la isla de Fünen, aún no tenía conocimiento
del diseño. Quería ser pintor, artista. Los
pocos dibujos de su juventud que nos han llegado revelan un
talento algo mediocre, y por eso la resistencia por parte
de sus padres a sus deseos y su exhortación a que estudiara
arquitectura, que a fin de cuentas está relacionada
con el arte, no deben interpretarse como producto de la ignorancia.
Así que el joven Panton se trasladó a Odense,
la ciudad más grande de la isla de Fünen, donde
estudió en la Escuela Técnica Superior entre
1944 y 1947. Posteriormente estudió arquitectura en
la Real Academia de Bellas Artes de Copenhague desde 1947
hasta 1951.
En la época de Panton no era inusual llegar a ser
diseñador previo paso por la carrera de arquitectura,
ya que no existían escuelas de diseño como las
que se conocen hoy en día. En el caso de Panton, probablemente
dos encuentros tuvieron una influencia decisiva en su evolución
profesional y por tanto en su camino hacia el diseño.
Una de estas influencias fue Poul Henningsen, conocido internacionalmente
por sus diseños de iluminación que hicieron
época, y figura clave en la escuela danesa de diseño
del siglo veinte. Panton conoció a Henningsen, que
pronto se asoció con el primero como mentor, mecenas
y profesor, en Copenhague a finales de los años cuarenta.
Una actitud abierta hacia la innovación técnica,
un enfoque sistemático hacia la resolución de
los problemas de diseño, y un concepto amplio de funcionalidad
son sólo algunos de los principios y actitudes que
impartió Henningsen al joven Panton. De hecho en ninguna
otra área de la obra de Panton se ve más la
influencia decisiva de Henningsen que en sus diseños
de iluminación que, al contrario de las otras áreas
de su obra, seguían debiendo mucho a una tradición
específicamente escandinava.
La segunda figura en importancia en la biografía profesional
de Panton es Arne Jacobsen, en cuyo estudio trabajó
desde 1950 hasta 1952. Durante este periodo, Jacobsen, ya
uno de los más importantes arquitectos de Dinamarca
y relacionado también con el mundo del diseño,
estaba trabajando, además de en varios proyectos de
construcción, en uno de sus diseños más
célebres: la legendaria silla Hormiga.
Por casualidad - ¿se puede hablar de casualidad? -
Panton era una de las personas que trabajó en ese proyecto.
Aunque más tarde siempre minimizó su contribución
al desarrollo del proyecto - dada su conocida modestia uno
puede permitirse un cierto escepticismo al respecto -, probablemente
ahí adquirió una experiencia muy valiosa para
sus propios trabajos de diseño, sobre todo acerca de
la manipulación de nuevos materiales, la búsqueda
de la tecnología adecuada de producción y la
colaboración con un fabricante industrial.
Posteriormente Panton comentó de su época en
el estudio de Jacobsen que había aprendido más
de él que de cualquier otra persona. La influencia
de Jacobsen se ve claramente en algunos de los primeros dibujos
de arquitectura de Panton, que respiran el espíritu
del maestro en la claridad de las soluciones contenidas en
el plano del suelo, las proporciones equilibradas de los componentes
del edificio y el lenguaje elegante y sin apasionamiento de
las formas. Otra relación, menos pronunciada, con la
obra de Jacobsen puede apreciarse en la ligereza y la elegancia
de algunos de los diseños de muebles de Panton, como
por ejemplo la "Silla Cono en forma de Corazón"
y la Silla reclinable con ruedas realizados para
Storz & Palmer (1963).
La primera parte de la década de los años cincuenta
fue, por así decirlo, el periodo de incubación
del diseño de Panton. Después de su estancia
con Jacobsen se mantuvo económicamente realizando trabajos
en los estudios de varios arquitectos. Al mismo tiempo trabajaba,
a veces junto con amigos artistas como Mogens Jørgensen,
en sus propios proyectos de arquitectura y diseño.
Sin embargo, su primer éxito comercial vino con un
diseño patentado para una camisa que se podía
planchar con una plancha giratoria. Panton utilizó
los beneficios procedentes de la venta de la patente para
comprar una furgoneta Volkswagen que equipó como un
estudio móvil. Con este vehículo realizó
varios viajes largos por Europa a mediados de los años
cincuenta, familiarizándose con los últimos
avances en el diseño internacional y estableciendo
numerosos contactos con colegas, fabricantes y distribuidores.
A finales de los años cuarenta y durante la década
de los cincuenta - periodo en el que Panton estaba terminando
su formación e iniciando su carrera profesional - los
países escandinavos, junto con los EE.UU., dominaban
el mundo del diseño internacional. En el área
del diseño de muebles destacaba especialmente Dinamarca.
Mientras el diseño danés se caracterizaba profundamente
por las tradiciones artesanales en su elección de materiales
y métodos de fabricación, los principales diseñadores
norteamericanos trabajaban intencionadamente con materiales
nuevos y utilizaban habitualmente técnicas de fabricación
industrial. Verner Panton ya había adoptado una postura
clara al respecto con sus primeros diseños fabricados
en serie. La Silla Soltero y la Silla Tívoli,
las dos fabricadas a partir de 1955 por el célebre
fabricante de muebles Fritz Hansen, no tienen nada en común
con el estilo teca tan típicamente danés. Revelan
un giro por parte de Panton hacia nuevos materiales y métodos
de fabricación industrial, cuyas posibilidades investigó
con una intensidad inigualable durante las siguientes décadas.
Esta elección estaba relacionada con la esperanza de
crear productos económicos y de calidad que estuvieran
al alcance de gran parte de la población, una meta
que Panton nunca perdió de vista a lo largo de toda
su vida. Su elección del diseño industrial fue
en gran medida el resultado de una evaluación acertada
de sus habilidades personales, más que una muestra
de desprecio hacia la artesanía mobiliaria danesa.
Su íntima amistad con Hans J. Wegener, uno de sus exponentes
más importantes, debiera ser suficiente prueba de ello.
Un comentario más sobre los primeros modelos fabricados
en serie, hecho por la revista de diseño danesa Mobilia
en una retrospectiva en 1974: Verner Panton ha creado
probablemente la silla más sencilla y anónima
jamás producida en Dinamarca. De hecho, en particular,
la Silla Soltero plegable es un buen ejemplo,
de alta calidad, del Funcionalismo minimalista de los años
1950. Sin embargo este modelo aún no demuestra un sello
independiente. Esto cambiaría de repente tres años
después. Panton diseñó la Silla
Cono, que causó sensación mucho más
allá de las fronteras de Dinamarca, debido a su forma
original y distintiva.
Durante toda su vida Panton se refería a sí
mismo como diseñador y arquitecto. Lamentaba mucho
haber terminado tan pocos edificios y no haberse establecido
realmente en la profesión para la cual se había
formado, aunque realizó muchos intentos. Panton ocupaba
su ingenio una y otra vez con ideas para proyectos de construcción,
participó en varias ocasiones en concursos para grandes
obras y proyectos de urbanismo, invirtiendo en ello una parte
importante de su tiempo y energía - y sin embargo no
tuvo ni un solo éxito. Si estudiamos estas obras -
desgraciadamente pocas de ellas están bien documentadas
- muchas revelan sin lugar a dudas un nivel de calidad formal
por encima de la media. Raras veces faltan ideas excepcionales;
y sin embargo casi todos sus planos padecen de una cierta
inmadurez, especialmente en lo que se refiere al plano del
suelo y la construcción. La falta de experiencia práctica
por parte de Panton resultó ser un grave impedimento
para que sus proyectos tuviesen posibilidades de realizarse.
Además, los experimentos radicales que tanto le fascinaban
eran más difíciles de llevar a cabo en el mundo
de la arquitectura que en el del diseño, aunque fuese
únicamente por el mayor gasto de material necesario.
Las coincidencias entre la arquitectura y el diseño
llaman la atención: la tendencia hacia experimentos
a veces utópicos con materiales innovadores y nuevas
formas de vivir, el retorno a un lenguaje de formas sencillo
y geométrico, el uso del color como un elemento esencial
de diseño, y el siempre reconocible enfoque sistemático.
Como diseñador, Panton creó numerosos diseños
fascinantes, absolutamente originales, que le permitían
inspirar y ayudar a formar el desarrollo del diseño
a nivel internacional. Por el contrario, su arquitectura estaba
más fuertemente orientada hacia el espíritu
cambiante de la época. Refleja su obra arquitectónica
formas e ideas que originaban otros, o que fueron desarrolladas
por otros de una manera que resultaba ser más convincente.
Así que mientras en el campo del diseño era
pionero, en el de la arquitectura no llegó a tener
un papel similar.
Los experimentos fueron la gran pasión de Panton,
su meta y su principal método de trabajo. Sus grandes
diseños surgieron de experimentos con formas y materiales,
con técnicas de fabricación y construcción,
con formas de la vida doméstica y diseños de
interior, con luces y colores, con sistemas y módulos.
Una indiferencia intencionada hacia las convenciones y la
ruptura ocasional, y a veces radical, con la tradición
fueron dos de las premisas básicas de su trabajo, además
de la audacia y una cierta tozudez en la persecución
de una idea. No funcionará era una frase
que Panton nunca podía aceptar. En cambio era capaz
de aceptar los fracasos. Su posibilidad estaba incluida en
su método.
El fracaso jamás representa un problema para alguien
que no busca la última y perfecta solución,
sino que intenta ante todo despertar sugerencias.
De hecho la búsqueda constante por parte de Panton
de la innovación en todos los campos del diseño
de interiores y a todos los niveles del proceso creativo hasta
la fabricación, sirvió para enriquecer y mejorar
el mundo humano de la vida doméstica. Pero algunos
de sus contemporáneos consideraban los resultados de
su trabajo como una provocación absoluta. Su falta
de comprensión se traducía en hostilidad abierta.
Sin embargo Panton no se desconcertaba por el hecho de que
muchas de sus ideas fueran consideradas como locas,
como las sillas hinchables hechas de película de plástico
que introdujo en el año 1961, años antes de
que otros empezaran a utilizar y popularizar dicho material.
Más difíciles de soportar fueron los tiempos
en que hasta sus colegas y críticos serios le tacharon
como nada más que un diseñador de interiores
con talento por sus repetidas violaciones de los dogmas del
funcionalismo unidimensional, y cuando su predilección
por la geometría atrajo en ocasiones la crítica
de que era un formalista que metía todo a la fuerza
en círculos, cuadros, esferas, conos u otras formas
cualesquiera que la geometría tenía que ofrecer.
Sin embargo son precisamente los muebles de la colección
Plus-linje, que están basados en figuras geométricas,
los que demuestran la sinrazón de tales acusaciones.
La Silla Cono, el primer y más célebre
modelo de dicha colección, ya muestra que para Panton
la forma no es un fin en sí mismo, sino un medio. Dicho
en otras palabras, la forma proporcionaba el marco para sus
experimentos, dentro del cual él probaba las posibilidades
estéticas, funcionales y técnicas de ciertas
formas y figuras geométricas, de manera radical y con
gusto, pero a la vez con su estupendo enfoque sistemático
que define una característica esencial de su obra.
Cuando amuebló el hotel-restaurante Astoria
de Trondheim, Noruega, en el año 1960, Panton creó
por primera vez habitaciones en el sentido de un entorno total.
Al cubrir el suelo, las paredes y el techo con un dibujo inspirado
en el Op Art - Optical Art - en tonos relacionados de un solo
color, abandonó la clásica división tripartita
del espacio doméstico a favor de una homogeneidad que
fusionaba sus dimensiones. Esto fue un concepto radical de
diseño, inigualado al menos en la historia del diseño
moderno, que Panton también aplicó con una variedad
de medios en sus posteriores diseños de interiores.
Aquí tradujo inicialmente los dibujos bidimensionales
en figuras tridimensionales que prestaban un relieve plástico
a las superficies que delimitaban la habitación - por
ejemplo en las Esculturas-Espejo Murales o en
los elementos modulares de iluminación llamados lámparas
Spiegel que utilizó para cubrir algunas paredes y techos
en su diseño para las oficinas de la editorial Spiegel
en Hamburgo (1969). En los años setenta Panton creó
diseños para moquetas y tapicerías que producían
un efecto óptico tridimensional altamente plástico
en un medio bidimensional. Un ejemplo es el dibujo Ola
con que cubrió el suelo y las paredes del comedor de
la editorial Gruner & Jahr de Hamburgo en 1973.
Pero el arte de Panton en cuanto al diseño de interiores
alcanzó indudablemente su cima en 1970 con la exposición
legendaria Visiona 2 en Colonia, consecuencia
de una comisión por parte de la empresa química
Bayer. En el famoso Paisaje de Fantasía,
el corazón de la exposición, fue capaz por fin
de realizar sus ideales creativos en su forma más pura.
Mediante el modelado de todas las superficies que delimitaban
el interior, logró crear un paisaje formado orgánicamente,
parecido a una cueva, en el cual uno podía sentarse
o tumbarse y que, merced principalmente a su colorido mágico,
es considerado como una de las creaciones más importantes
e impresionantes del diseño de interiores del siglo
veinte.
Este interior muchas veces ha inspirado a sus visitantes
a hacer interpretaciones psicoanalíticas más
o menos convincentes sobre las cuales no vamos a pronunciarnos
aquí. Respecto a la cuestión de su importancia
en la historia del diseño, no parece tener mucho sentido
intentar interpretar esta obra, que debe ubicarse en el interfaz
entre el diseño y la instalación artística,
como una visión de la vida doméstica
a tomar en serio. Más bien, el paisaje de fantasía
debe entenderse como una magnífica demostración
de las posibilidades presentadas por su creador a través
de su trabajo con el color y las formas orgánicas.
Durante mucho tiempo las ideas creativas de Panton en cuanto
a su afán de totalidad ocuparon un lugar único.
Fue sólo a partir de la segunda mitad de los años
sesenta cuando otros diseñadores como Pierre Paulin
y Joe Colombo también se atrevieron a presentar propuestas
tan radicales. En términos de un enfoque global, la
voluntad holística de Panton de crear, que contempla
un espacio en su totalidad, la iluminación, el color
y el interior, es comparable a objetivos que habían
sido formulados por última vez en el Art Nouveau y
en el Expresionismo. Sin embargo no existe prácticamente
ningún paralelismo formal, y no hay indicios de que
Panton hubiera estudiado intensivamente estas épocas
de la historia de la arquitectura y del diseño. Los
que buscan posibles fuentes de inspiración de sus diseños
interiores deberían examinar los avances en el arte
contemporáneo, que Panton seguía con ferviente
interés.
Se considera, con razón, que el color es el sello
de los diseños de Panton. Supuso uno de sus grandes
temas desde el principio, y con el tiempo cada vez en mayor
medida. Mucho antes de sus últimos años, cuando
declaró que: El color es más importante
que la forma, Panton ya lo había convertido en
el elemento central de su diseño.
Su preocupación sistemática por el color, su
relación con la forma, su dependencia de la luz, su
efecto en el espacio y en el ser humano, fueron mostrados
por Panton a principios de los años cincuenta y expresados
por primera vez en varios proyectos arquitectónicos,
como sus esbozos para iglesias de cristal. En diseño,
sin embargo, no juega un papel importante hasta finales de
los años cincuenta. A partir de ahí, utiliza
el color para sus sillas según el principio de que
uno se encuentra más cómodo sentado en
un color que a uno le gusta. En el diseño de
textiles el color se convierte, con pocas excepciones, en
el portador del dibujo, que normalmente es geométrico.
En el diseño de iluminación el color determina
la temperatura de la luz. Finalmente, en sus diseños
de interiores, Panton lo utiliza de dos formas. Primero, el
color sirve para influir o definir el ambiente emocional de
una habitación. Segundo, mediante el uso del color
para cubrir literalmente todas las superficies consigue una
impresión de espacio unificado.
Panton presentaba el efecto mágico de colores sobre
la persona y su estado emocional - mágico
porque aún no puede explicarse en su totalidad con
la lógica - en muchos de su célebres diseños
de interiores. Nunca se puso a trabajar en este campo con
unos recursos tan limitados como en la instalación
color-y-espacio que creó en 1996 para la Galería
Littman en Basilea, donde creó una serie de ocho cámaras
redondas, cada una de ellas pintada completamente en un tono
fuerte e incandescente, y los juntó en una especie
de túnel de color. Aquí el color generalmente
conducía hacia una abolición de las estructuras
espaciales y proporcionaba a los visitantes la sensación
de inmersión en un perfecto baño de color.
Si una persona valora el color por su efecto emocional, por
la alegría vital o sensación de optimismo que
los colores son capaces de irradiar, dicha persona tendrá
una preferencia por los tonos fuertes e incandescentes. Esto
explica el espectro de colores de Panton, que generalmente
iba desde el amarillo, pasando por el naranja, rojo y violeta
hasta el azul, turquesa y verde. No le gustaban los colores
oscuros o terrosos, y utilizaba tonos pasteles únicamente
en los años ochenta - la pregunta de si fue debido
a un convencimiento personal o como concesión a los
gustos contemporáneos habrá que dejarla abierta
-.
Panton presentó los resultados de sus décadas
de investigación de color en su publicación
Notas sobre Color del año 1997. Contiene
su análisis de la física de luz, junto con los
requisitos anatómicos esenciales para la percepción
de la luz por las personas, los grandes sistemas de color
y las principales teorías sobre el color. Naturalmente
el libro también demuestra que los conocimientos que
tenía Panton del color y sus efectos eran los de un
empirista. La teoría y la reflexión abstracta
nunca fueron sus puntos fuertes. En su tratamiento de color,
Panton debe ser considerado como un artesano sistemático
y también - como puede apreciarse en su diseño
de textiles - como un virtuoso con talento.
A mediados de la década de los setenta el interés
en Panton y sus obras por parte del público disminuyó
sensiblemente. Sus nuevos diseños pocas veces atrajeron
la atención del público, como anteriormente
habían hecho casi de forma automática. De la
misma manera su éxito comercial fue bastante modesto.
De repente los diseños de Panton parecían haber
perdido su originalidad y su capacidad de convencer.
Existen muchas razones para esta situación. No se
puede negar que los fuegos artificiales creativos de Panton
(sobre todo alrededor del año 1970) fueron seguidos
de una crisis creativa y un proceso de agotamiento. Un síntoma
de dicha crisis es que Panton, el maestro de grandes colecciones
y series, ahora se ocupaba principalmente de diseños
sueltos y aislados. Panton hasta realizó comisiones
tan convencionales como el diseño de un sofá,
a pesar de que años antes había declarado: No
puedo soportar la idea de entrar en el salón de una
casa y ver el sofá con su mesa de centro y sus dos
sillones y darme cuenta en seguida de que voy a estar allí
preso el resto de la velada."
Un desafortunado devaneo con el Postmodernismo da testimonio
de la búsqueda por parte de Panton de un nuevo repertorio
de formas en el cual no habría salvaguarda contra los
errores. El regreso a las figuras geométricas ya degeneraba
a veces en un formalismo rígido. Naturalmente sólo
era una cara de la moneda. Aunque su crisis personal era evidente,
igualmente indiscutible es el hecho de que Panton fue una
víctima del espíritu cambiante de la época,
que no sentía aprecio por su colorido fuerte y su diseño
no convencional. La gran época de visiones y experimentos
con materiales, formas y espacios vitales durante la cual
había celebrado sus triunfos había terminado,
al menos por el momento. Sin embargo, a partir de mediados
de los años noventa la obra de Panton experimentó
un redescubrimiento, en gran parte debido al resurgimiento
del interés popular en la década de los sesenta
y al renacimiento del plástico. Una generación
de jóvenes diseñadores hicieron ahora referencia
explícita a sus obras, cuya vitalidad juguetona y fuerte
colorido valoraban especialmente. Empresas como Innovation
Randers pidieron la reedición de diseños a Panton;
otras anunciaron planes para nuevas ediciones de su muebles
y telas. Y una vez más - la última vez poco
antes de su muerte - pudo demostrar su habilidad magistral
con los colores en unas espléndidas instalaciones interiores
en el Museo Trapholt. La convicción inamovible de Panton
de que más fantasía será necesaria
en el diseño en el futuro, como lo expresó
en su última entrevista para la televisión,
parece más justificada hoy de lo que lo fue hace mucho
tiempo. Y siendo este el caso, no hay mejor ejemplo que el
propio Panton.
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